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De inmolación, encomio, simbolismo y perennidad: Medusa; la reivindicación perdida

Por Hécate Joyas  •  0 comentarios  •   10 minutos de lectura

De inmolación, encomio, simbolismo y perennidad: Medusa; la reivindicación perdida

El mito:

Para comprender la historia apasionante y enigmática que circunda a nuestra protagonista, primero se debe tener entendimiento de qué es un mito: “Historia fabulosa de tradición oral que explica, por medio de la narración, las acciones de seres que encarnan de forma simbólica fuerzas de la naturaleza, aspectos de la condición humana, etc.; se aplica especialmente a la que narra las acciones de los dioses o héroes de la Antigüedad.” (DLE). Los mitos existieron con un gran auge en la cultura grecorromana debido a que el razonamiento científico y los avances tecnológicos no eran propios de la época. Por consiguiente, el pensamiento mitológico, era la única manera que poseía el hombre para explicar los fenómenos naturales y la comprensión del mundo en sí mismo; otra puntualización sustancial es el hecho de que los mitos habitaron en el seno mismo de la oralidad, provocando que estos tuvieran más de una versión sin llegar a presentar una versión oficial de los hechos ocurridos. Esto último, es precisamente algo que no ha quedado ajeno en relación a la figura de Medusa y sus diversas referencias.

Existen versiones -las más populares y concurridas- en donde se señala sin mayor profundización alguna que Medusa era la más terrible de las gorgonas; cuya apariencia inicial era de una bella doncella; al ser dotada de un atractivo sin igual, llama la atención de Poseidón quien sin poder resistirse a sus instintos, abusa de ella en el templo de la diosa Atenea, quien al enterarse de aquel suceso castiga a Medusa transformándola a su famosa forma de monstruo. El resto de la historia cuenta de cómo esta criatura fue decapitada a manos de Perseo, finalizando en que éste otorga la cabeza de Medusa a Atenea.

No obstante, esta manera de referirse al mito de Medusa desemboca en juicios -a mí parecer- injustos y arraigados en el odio, interpretaciones que abordaré en el apartado Interpretaciones inacabadas.

La versión mitológica en la que enfocaré mi apreciación, posteriormente desarrollada en el apartado Análisis: suprimiendo y derrocando la deshumanización, se sustenta en las palabras de Ovidio (Las metamorfosis), Píndaro (Odas de Píndaro) y parte del mito de Perseo.

Medusa, hija de Ceto (espantoso monstruo acuático, también llamada Cetus o Ballena) y Forcis, (dios marino primordial, una suerte de titán marino) progenitores de esperpentos acuáticos y serpentiformes; dentro de este legado sanguíneo, se encuentran las gorgonas, de quienes se decía que eran despiadados adefesios femeninos a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Esteno, Euriale y Medusa eran las tres hermanas gorgonas, descritas con una cabellera viva y llena de serpientes, piel de serpiente, dientes afilados de jabalí, poseedoras de una terrible mirada petrificante e inmortales. Sin embargo, Medusa era especial: era bella, de apariencia humana y, a pesar de ser mortal, era la gorgona por excelencia.

Se cuenta entonces que Medusa, en su primera “etapa”, dueña de hermosura y de una cabellera envidiable, era una sacerdotisa del templo Atenea. En aquellos tiempos, tiempos de enemistad entre Poseidón y Atenea -ya que Atenea había sido elegida como diosa protectora de Atenas, polis que aún no tenía nombre hasta antes de competir por dicha designación- es que algunos refieren que el dios se encontraba dominado por sus pasiones vengativas y posó sus ojos en la sacerdotisa más bella y destacada del templo: Medusa. Poseidón toma por fuerza a la joven, manchando y estupando los valores que transmitía Atenea: sabiduría, fuerza noble, pureza y castidad. Ante esta situación Atenea, encolerizada, indignada y ofendida por la profanación de su templo, castiga a Medusa materializando su verdadero ser: una gorgona, tan horrible como sus hermanas; también se comenta que fue la misma Afrodita, rebalsada de envidia, quien le dijo a Atenea que transformara la preciosa melena de Medusa en serpientes.

Hay algunas versiones que señalan que Atenea al saber la noticia del embarazo de Medusa pide a Perseo que le arrebate la vida; mas, a saber, Perseo tiene una historia aparte, la cual se une a la de Medusa. Este, por su parte fue arrojado a los terribles mares mientras aún se encontraba en el vientre de su madre Dánae, ambos encerrados en una caja con el propósito de encontrar la muerte -hecho mandado por Acrisio, rey de Argos y padre de Dánae-.

Gracias a la protección de Zeus -padre de Perseo-, la caja llega a salvo a la isla de Sérifos. Allí son rescatados por Dictis, antiguo rey de la isla, destronado por su hermano Polidectes, actual rey de la isla. Polidectes acogió a Dánae y Perseo en su corte. Se había enamorado de la princesa y le pidió matrimonio, pero ella rechazó su propuesta más de una vez.

Pasaron los años y Perseo se convirtió en un extraordinario y fuerte guerrero. Tanto que, aunque Polidectes seguía con el deseo de poseer a Dánae, temía increíblemente a su hijo. Por eso tramó un plan que lo separara de ella. Anunció un falso compromiso con la princesa de un reino vecino y que necesitaba un regalo exótico para ella que le hiciera parecer rico a los ojos de los demás.

Polidectes mandó al semidios a por la cabeza de Medusa, famosa por convertir en piedra a todo aquel que la mirara. Pensaba que Perseo acabaría convertido en piedra, pero lo que no sabía Polidectes era que estaba haciendo un encargo a mismísimo hijo de Zeus.

Perseo fue guiado por Atenea y Hermes hasta las Grayas, deidades ancianas que compartían un solo ojo y un solo diente entre las tres. Perseo les quitó el ojo y las obligó a decirle dónde estaban las ninfas. De éstas, obtuvo un zurrón mágico para guardar la cabeza de Medusa. También consiguió de Hermes las sandalias aladas, y de Hades la hoz de acero y el casco que tenía la propiedad de volver invisible a quien lo usara. La diosa Atenea le dio su escudo, que reflejaba la luz como un espejo.

Años después de haber rescatada y casarse con Andrómeda y, de tener un hijo con ella, la pareja viajó a Sérifos, llegando a tiempo para rescatar a dánae y a Dictis de las manos de Polidectes quien quería degollarlos, mientras ellos estaban refugiados en un santuario. Polidectes no quiso creer que Perseo hubiese regresado con la cabeza de Medusa y trató al héroe con desprecio. Perseo le mostró la cabeza de la criatura y Polidectes se convirtió en una fría piedra.

Luego de este último acto heroico, Perseo le entrega la cabeza de Medusa a la diosa Atenea y esta fija de por vida la cabeza en su escudo.

Otro dato digno de comentar es que cuando Perseo le da muerte a Medusa su sangre fue reservada para los dioses; de su vena izquierda su sangre era el más poderoso veneno, y de su vena derecha se obtenía el don de sanar e incluso revivir a los muertos; de su cuello cortado nacieron sus dos hijos: Pegaso y el gigante Crisaor, el guerrero de la espada de oro, al tiempo de mantener el poder de seguir petrificando a pesar de estar muerta.

 

Interpretaciones inacabadas:

Hoy en día existen muchas páginas de internet y también juicios valorativos que se quedan en interpretaciones remitidas en ideas superfluas: abundan las acusaciones en que Poseidón es un mero violador sin recibir castigo alguno, ejemplo de la impunidad perpetua del hombre agresor. Atenea es vista solamente como la mujer celosa que castiga a otra mujer sin ser empática con el género femenino. Perseo es otro hombre más que queda inmortalizado como héroe cuando solo es el asesino de una víctima. Y Medusa, es ilustrada como la mujer a la que la sociedad le da la espalda: es la madre soltera, es la acusada de provocar al hombre para cometer el pecado, es la asesinada injustamente, y es el monstruo sin querer serlo.

No digo que este pensamiento propagado este mal, pero tampoco creo que sea el precisamente correcto. Esta reflexión es más de lo mismo: marcar el bando bueno del malo. Alentar el odio por unos y la absoluta misericordia por otros.

Mi visión es la siguiente: todos los mitos provenientes de la cultura grecorromana están regidos por una ley universal, por una médula espinal inquebrantable, aquello tan temible y respetado por griegos y romanos, y eso era el destino, sino inexorable, hado o, mejor aún: fatum.

Detalle imperceptible, pero que redondea a este mito en la justicia misma.

 

Análisis: suprimiendo y derrocando la deshumanización:

El oráculo ya lo había predicho y el fatum ya estaba escrito: Medusa iba a morir.

Unamos piezas, si Poseidón no hubiese cometido su delito, Atenea no hubiera encolerizado, y sin su ira, no habría existido nuestra querida Medusa con su formal real, una verdadera gorgona.

Siempre que estemos ante un mito se nos querrá explicar algo en particular, y siempre que haya fatalidad, está será para entregarnos una enseñanza crítica, una enseñanza que duela y sea sufrida o sentida.

Es cierto, Poseidón cometió una violación sin consecuencia alguna.

Es indiscutible, Atenea descargó toda su furia sobre Medusa dejándola como la culpable de todo. Pero recordemos que los dioses griegos eran dioses pasionales.

Es imposible cuestionar el dolor de Medusa luego de ser transformada a un engendro, como también, imposible no creer que dentro de sí albergaba los más negros odios producto de la injusticia. Pero, ¿no es justo pensar que solo la misma muerte podría liberarla del dolor padecido? ¿es acaso erróneo creer que quizá Atenea en lo más recóndito de su ser no tuvo, aunque sea una pisca -no exteriorizada- de remordimiento por el castigo impuesto? ¿no será coherente pensar que el acto de Poseidón fue para provocar indignación y, cuando otros lo volvieran a replicar fuesen acusados y apuntados con el dedo? ¿no es acaso lo más desinteresado sacrificar tu propia vida sufriente por salvar otra a punto de correr peligro? Porque recordemos que Dánae fue rescata gracias a la cabeza de Medusa, una mujer salvada por otra mujer.

Sucede un detalle curioso: Atenea fija la cabeza de Medusa por la eternidad en su escudo. Medusa es poderosa, pero lo es solo gracias a su forma de gorgona. Atenea porta su cabeza para no olvidar a Medusa, para jamás olvidar la fuerza y el miedo que puede imponer una mujer.

Prefiero no interpretar la cabeza de Medusa como un mero trofeo para lucir ante los demás. Medusa en el escudo de Atenea es la protección máxima. La inmolación de Medusa terminó con su sufrimiento propio, salvó no solo la vida de Dánae sino también, la vida de otros inocentes cuando Perseo la utilizó en otras empresas para el bien. Atenea le dio la inmortalidad a través de su influencia como diosa, porque otros más comenzaron a hacer representaciones de Medusa para portarla como escudo protector.

Medusa es la libertar y el poder en un emblema femenino. Si la fatalidad en su vida no hubiera existido, nada de su historia habría ocurrido. Se necesitó que la historia fuese así, para que de ella brotara su semilla atrapada en el dolor: hijos y reconocimiento perenne de su poder e imagen.

 

Simbolismo:

  • La mujer proveniente del mar: la mujer es siempre vista como un ser misterioso, nada más se nos puede equiparar que la sublimidad de la profundidad del mar. La inefable melancolía de las olas es lo que hay en nuestras propias almas de mujer. Esas olas que vienen a ser caos, y porque no, la representación del líquido amniótico conservador de la vida.

 

  • Su nombre: Medusa, proveniente del griego: Μέδουσα, significa guardiana y protectora. Ya en su mismo nombre estaba su destino de simbolizar la protección al momento en que Atenea la fija en su escudo.

 

 

  • La serpiente: símbolo máximo de la sabiduría, la serpiente alada, el Ouróboro, la kundalini, el caduceo de Hermes Trismegisto. La serpiente es riqueza, prudencia, fortaleza, salud, convalecencia, longevidad, rejuvenecimiento e inmortalidad.

 

  • Ojos destellantes: los ojos de Medusa petrificaban todo lo que penetraran en ellos. Detenía todo ataque del enemigo, provocando su estanco e imposibilidad de evolución. Es el ojo de Horus, el ojo turco, la glándula pineal.

 

 

  • Su sangre: De su sangre brota la dualidad: el veneno y la cura para la muerte. Es el equilibrio del todo. Lo femenino y masculino; ying y yang. Día y noche: el Rebis alquímico.

 

  • Las tres gorgonas: Medusa no estaba sola, junto con sus hermanas se convertían en la triada perfecta. Medusa en es el triángulo, el número 3: la perfección.

 

 

  • Sus hijos: Pegaso, el caballo alado, magnífico por surcar el aire, es la libertad, lo indomable. Lo no humano. Y Crisaor, el guerrero de la espada de oro, el sacrificio de la vida por la lucha.

 

Desde el psicoanálisis:

Para Sigmund Freud, Medusa era el miedo a la castración. Era el momento en que el hijo se hacía consciente de la sexualidad de su madre y esto le aterraba. Desde este punto de vista, la cabeza de Medusa era el órgano masculino suprimido, o mejor dicho: el órgano sexual femenino.

 

En conclusión, Medusa es una de las grandes mujeres mitológicas de la historia, equiparable a Lilith o la diosa Kali. El poder absoluto dentro de lo femenino.

 

Autora

Melanie F. Oróstica Donoso

Profesora en Lengua Castellana y Comunicación
Licenciada en Educación
Universidad Católica del Maule

 

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