Hay piezas que parecen guardar un susurro dentro.
Esta aguamarina, atrapada en plata 950, tiene esa calma antigua que solo ofrecen las aguas profundas: un azul que no brilla… respira.
El engaste orgánico abraza la piedra como si siempre hubiera pertenecido ahí, como si la forma hubiese nacido sola, guiada por un pulso más viejo que nosotros.
La aguamarina limpia, afloja, aclara. Te devuelve a ti misma.
Una pieza única, creada a mano, pensada para acompañarte como un amuleto —silencioso, pero presente.
✔ Plata 950
✔ Aguamarina natural
✔ Hecho a mano
✔ Una sola unidad disponible Talla 13
Si esta pieza te llama, escucha.
No se repite.